Integración, identidad y valores republicanos (el caso francés)

Gérard Imbert

Resumen


Todo proceso migratorio pasa por un replanteamiento de la identidad en su relación con la cultura (cultura de origen y cultura de acogida), una adaptación a nuevos valores que implica, hasta cierto punto, una mínima renuncia a los valores heredados. La fractura social surge cuando no coincide la identidad con la cultura de acogida y se produce un rechazo a los valores republicanos, como ocurrió en Francia en las pasadas revueltas, fenómeno que puede conducir a la anomia, a la violencia gratuita. La respuesta en forma de nacionalismo es la reivindicación unitaria de una misma cultura para todos, vertebrada como identidad histórica, al margen de toda diferencia, y conlleva una violencia simbólica (la imposición de un modelo identitario). Plantearemos aquí la integración en términos de identidad y cultura, abogando por un "entre-deux", un espacio intermedio, en el que la identidad ya no es un constructo irreversible, sino que evoluciona, se adapta a la diversidad cultural y se apoya en el concepto de ciudadanía activa, construida en base a derechos y deberes, que demanda una mínima socialización.

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Papeles del Este
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